Virtual Aviation. En ruta con Apple.

Aprender a pilotar un Airbus A320 o un Boeing 737-800 es un asunto serio, pero además puede resultar bastante divertido. Por eso Virtual Aviation, un equipo de cinco personas con sede en Cambridge, decidió llevar las apasionantes sesiones de simulador de los futuros pilotos comerciales, al público en general.

«No es fácil explicar la emoción en estado puro que suscita», afirma James Stevenson, director gerente de Virtual Aviation. La empresa, con más de una década a sus espaldas, cuenta con siete simuladores diferentes en sus instalaciones de formación del Reino Unido, concretamente en los aeropuestos de Heathrow, Gatwick y Manchester.

El modelo de negocio es sencillo: Virtual Aviation adquiere sesiones de cuatro horas de las empresas propietarias de los simuladores y luego las vende por horas a pilotos en formación y particulares. Además de los programas Flight Simulator Training y Flight Simulator Experiences, la empresa ofrece el Future Pilot Programme, con el que los aspirantes a piloto pueden poner a prueba su habilidad, así como Fear of Flying Courses, con los que ayudan a la gente a superar el miedo a volar.

Los simuladores en sí son equipos de increíble tecnología punta. Con un valor superior a los 11 millones de euros por unidad, son extremadamente realistas, y se usan para el modelo de formación «Cero Horas de Vuelo», lo que significa que los pilotos comerciales pueden completar toda su formación en el simulador sin necesidad de llegar a pilotar un avión real. Es tal la demanda de este servicio que vienen personas de todo el mundo para contratarlo.

Como la empresa ofrece sesiones 24 horas al día y 7 días a la semana, el funcionamiento debe ser lo bastante rápido y flexible como para responder de forma constante a una posible demanda. Hasta hace poco, se utilizaba una red de PC como centro operativo de Virtual Aviation, pero Stevenson se encontró con tantos problemas que en diciembre de 2008 se pasó al Mac.

«Teníamos problemas con virus e incompatibilidades de equipos contíniamente; surgían problemas por doquier», afirma. Si a esto le añadimos un procesamiento lento y ruidoso, y la constante necesidad de actualizar los programas de seguridad, al final, al personal de Virtual Aviation, nos daba reparo hasta encender el ordenador.

«Creía que los Mac eran solo para diseñadores», admite Stevenson. «No sabía que fuesen una opción seria para las empresas, pero estaba cansado de perder el tiempo arreglando los problemas de los PC, en lugar de dedicarlo a llevar mi negocio.» Probó suerte con un MacBook y enseguida le convencieron su sencilla configuración, su facilidad de uso y sus potentes prestaciones.

La empresa adquirió un iMac de 20 pulgadas, y poco después un MacBook Air y un iMac de 24 pulgadas. La red se completó con un MacBook Pro a 2,4 GHz, todo ello administrado mediante una Time Capsule de 1 TB. «Usamos la Time Capsule como servidor y como solución para las copias de seguridad», comenta Stevenson. «Almacenamos todos los documentos en la Time Capsule inalámbrica, que nos sirve de ‘servidor de archivos’ central, en lugar de almacenarlos localmente en cada Mac. También la usamos para las copias de seguridad de Time Machine, y le hemos conectado una impresora compartida. He configurado varias cuentas para cada máquina con MobileMe, así que ahora todos podemos acceder a los mismos archivos desde cualquier ordenador o dispositivo móvil».

«En su día intentamos conseguir lo mismo con los PC, pero era demasiado complicado y ni siquiera conseguimos que funcionase. Al final, era una chapuza. Teníamos los archivos en un PC y cuando intentábamos configurar el acceso desde los otros tres ordenadores, siempre había uno que no se conectaba, y el ordenador principal tenía que estar encendido si querías imprimir cualquier cosa. La Time Capsule, en cambio, hizo exactamente lo que queríamos que hiciese la red, directamente».

Como la empresa nunca cierra de verdad, los iPhone desempeñan un papel vital en nuestro funcionamiento. Stevenson comenta que «fuera del horario de oficina, tenemos un iPhone ‘de servicio’ que nos llevamos a casa por turnos. Si un cliente nos llama con una consulta urgente relacionada con una reserva, podemos acceder sin problemas a nuestro sistema interno de reservas desde el navegador del iPhone, lo que nos da ventaja sobre la competencia».

Añade: «Por la noche y los fines de semana, el miembro del equipo que está de servicio no siempre tiene acceso a un ordenador, pero podemos llevar prácticamente cualquier aspecto del negocio desde el iPhone». Nuestro sofisticado sistema interno de reservas fue desarrollado a medida, y lo usamos para administrar las cuentas de los clientes, las reservas, el calendario de los simuladores y de los pilotos, y los pagos.

«Nuestros pilotos se pueden conectar para hacer sus reservas, y el personal del centro de formación puede consultar los calendarios y los datos de los clientes», señala Stevenson. Dado este nivel de acceso, que aumenta la eficiencia operativa, la capacidad para sincronizar la información entre todos los dispositivos tiene una importancia excepcional.

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