El Istituto Europeo di Design de Madrid ha encontrado en Apple los valores que mejor le ayudan a formar a más de 1.200 alumnos. La innovación, la calidad y la sensibilidad de Apple les permite crear valiosas sinergias.

La trayectoria del instituto, cuya primera sede se abre en Milán en 1966, ha sido brillante: tiene tres sedes en dicha ciudad italiana, dos en Roma, Madrid fue la primera sede internacional y a la que siguieron Barcelona, São Paulo y, próximamente, Venecia y Río de Janeiro.

Pero ¿qué tiene de especial un centro educativo para cosechar tal éxito? Como nos explica su director en Madrid, Riccardo Marzullo, es una escuela poco académica porque forman a las personas para que después salgan a trabajar:

Lo que hacemos es que empiecen a trabajar estando dentro de la escuela y a través de esa experiencia de simulación profesional aprendan, de forma que salgan del centro preparados para desenvolverse en el mercado laboral

— Riccardo Marzullo, Director del Istituto Europeo di Design de Madrid

Efectivamente, no se trata de una escuela al uso, en el Istituto Europeo di Design trabajan con 600 profesionales que, además, no son catedráticos, sino profesionales que desarrollan sus actividades en sus estudios, en sus empresas, y que trasladan todas las problemáticas, las ideas, las visiones que ellos tienen en su realidad profesional al contexto formativo.

De este modo el alumno se enfrenta a problemas reales. El resultado es un modelo pedagógico basado en una colaboración entre dos partes: no existe el docente con un conocimiento que se transmite a los alumnos, sino que se comparten puntos de vista sobre una serie de problemas.

Como resume Riccardo, «Naturalmente el profesional tiene más experiencia, más recursos, pero la suya es una labor más de tutoría, de crear equipo y de compartir visiones para que el alumno vaya creciendo». Este modelo forma gente preparada para contextos profesionales muy dinámicos –empresas de diversos tipos, profesionales con enfoques diferentes, experiencias internacionales mediante intercambios, soluciones reales– y contribuye a que el alumno no tenga una experiencia traumática al salir de su escuela, sino que se incorpore al mercado laboral de forma eficaz. Tanto es así, que una de las cartas de presentación del instituto es un porcentaje altísimo de exalumnos que trabaja –no sólo en su especialidad, que también– sino en cualquier ambiente gracias a las relaciones, los contactos, las experiencias, que se consolidan mucho antes de enfrentarse al mundo real.