Además de un modelo diferente de escuela, el segundo pilar del éxito del instituto es la actividad incesante de sus docentes y alumnos. Como explica Riccardo Marzullo: «Gran parte de lo que hacemos aquí tiene una visibilidad. Queremos que todas las ideas que se incuban, sean de un alumno o de un profesional, sean patrimonio de todos».

Por eso los proyectos más interesantes acaban convirtiéndose en parte de exposiciones itinerantes y se exportan a un área cultural que sirve de plataforma para que las ideas de 1.200 estudiantes y 600 profesores florezcan y estén al alcance de todos. Se trata de la revista digital abreelojo, acompañada de su página web, los cuadernos de diseño y el espacio «Cóctel», donde dan la vuelta al modelo de conferencia.

En lugar de dejar que el ponente explique su experiencia y dar paso a las preguntas de los asistentes, elaboran encuentros distendidos a partir de las preguntas de los asistentes. «En primer lugar, no somos nosotros los que invitamos, sino que son los propios alumnos quienes solicitan la visita de un profesional –explica Riccardo– y sólo pedimos que el visitante responda a las preguntas de los alumnos, al fin y al cabo si el alumno quiere conocer a un profesional es porque ya conoce su trabajo. El resultado ha sido estupendo, estamos hablando de unos cuatrocientos asistentes por convocatoria».

La tecnología

Para el IED la tecnología es y siempre ha sido una herramienta. Según Riccardo, «La tecnología te ayuda a comunicar, a desarrollar, a presentar... a lo que no te ayuda es a pensar. Aún así, creo que cuanto más innovadoras son las herramientas que tiene uno a su disposición para desarrollar su producto, tanto mejor, siempre que uno tenga claro cómo quiere utilizarlas para lograr su visión». Quizá por eso en sus laboratorios tienen siempre las últimas tecnologías, como una granja de generación 3D que permite acelerar los trabajos y familiarizarse con equipos que normalmente sólo se encuentran en las empresas, no en los centros de formación. Este podría ser el tercer pilar de la estrategia del IED: la confianza en socios de peso.

Nuestra relación con Apple viene de largo, sucede simplemente que llegó un momento en que decidimos utilizar únicamente sus productos porque nuestra intención es crear sinergias con las empresas, y es difícil establecer vínculos fuertes con ellas en cuanto a objetivos e intereses si tienes muchos proveedores, de modo que preferimos concentrar nuestros esfuerzos.

— Riccardo Marzullo, Director del Istituto Europeo di Design de Madrid

Esto va más allá de lo que puedan suponer los ordenadores de Apple, ya que según Riccardo «queremos compartir un proyecto con empresas de valores parecidos a los nuestros: innovación, diseño, calidad, sensibilidad por el usuario. Apple no sólo produce ordenadores y electrónica, sino que entra en contacto y da contenido a parte de la vida del usuario». Desde esa óptica podrán crear muchos vínculos con Apple en diversas áreas y concretarlos, por ejemplo, en la próxima creación de áreas Apple donde, en su tiempo libre, los miembros del centro puedan conectarse a Internet, escuchar música, descargar contenido didáctico a sus iPod... se trata de crear un espacio para compartir más allá de las aulas.

100% Apple

Javier Maseda, director creativo del Istituto Europeo di Design de Madrid, se encarga de coordinar todas las tareas creativas del centro. Él se encarga de explicarnos cómo se desarrolla la vida en un entorno 100 % Apple. Por ejemplo, hasta la fecha no echan nada de menos porque han configurado el arranque dual en las máquinas con Intel y, además de reducir costes drásticamente, pueden utilizar cualquier aplicación que les convenga. No hay que olvidar, además, que el espacio es un factor importante en un centro donde estudian más de 1.200 personas, por lo que un producto de Apple en concreto ha supuesto todo un descubrimiento: las Aulas móviles inalámbricas, sobre todo en talleres como los de moda donde no hay ordenadores cerca: «...puedes traer el carrito y distribuir los portátiles cuando te hacen falta, y luego seguir trabajando sin problema alguno», explica Javier.

Aula

En otros departamentos, como el creativo –una especie de estudio interno– cuatro personas desarrollan toda la producción gráfica del centro. A pesar de lo que pueda parecer, se trata de un trabajo ingente, puesto que recientemente se creó el área de cultura, que genera una cantidad notable de cartelería, folletos e incluso prensa, pues publican una revista llamada abreelojo, elaborada por los propios alumnos, en la que se habla de la vida del instituto, de arte y de diseño. Además, acaba de convertir la página web en un blog para aportarle dinamismo e ir publicando con regularidad todas las noticias que genera el instituto.

Xserve

Todas las semanas hay por lo menos una conferencia y una exposición, con lo que su departamento creativo debe estar siempre en guardia para producir tarjetas, folletos, carteles, publicidad en la red e impresa. Las primeras impresiones no han defraudado a Javier:

Los Xserve están instalados desde hace una semana, por eso no hemos hecho más que empezar a vislumbrar dónde podríamos llegar. Esperamos que para el próximo curso todo esté en marcha, pero las posibilidades son muchas

Otro detalle que desea investigar es la administración de los materiales, para los que tiene pensado crear un sistema de catalogación, puesto que disponen ya de una cantidad de archivos que amenaza con volverse ingobernable.

La comunicación interna también se está complicando porque el personal alcanza ya las 400 personas y, para mejorarla, otra de sus prioridades es una web que permita a todos relacionarse. Como dice Javier, «Ahora que disponemos de un buen número de servidores Apple, lo que queremos es integrar toda la comunicación con los alumnos, tutorías, apuntes de clase, grabaciones de conferencias... y que todo esté disponible en el servidor desde cualquier lugar».

Istituto Europeo di Design de Madrid

La generación iPod

Para el futuro, el director del centro tiene interesantes planes que permitirán a la institución ahondar en su papel de facilitador de diálogos y visiones creativas. En estos momentos, se afana en crear relaciones fuertes con las empresas, elaborando programas formativos para ellas. Según Marzullo, «La economía española es sana, crece cada año y tiene espacio para que en el interior de cada empresa haya un interlocutor capaz de hablar el mismo lenguaje que los creadores. De ese modo superaríamos un problema cultural, porque potenciaríamos a aquellas personas de la empresa que son capaces de hablar el idioma de la estética y no sólo el de la economía y la técnica». Esto les permitirá, por ejemplo, desarrollar proyectos más fácilmente desde su fase embrionaria, porque estimulará la competencia de la empresa para decidir y comunicar cómo quiere aplicar su visión. Riccardo concluye: «El contacto con las empresas nos ayuda a identificar y definir nuevos perfiles profesionales que incluimos luego en nuestros modelos formativos, de ese modo estamos siempre muy cercanos a la realidad».