«Da la sensación de que Final Cut Pro X está diseñado para artistas, mientras que otros sistemas de edición son más para operadores.» — Rubén Centineo, director de proyectos especiales

Azteca Pasiones con la máxima audiencia

Es difícil saber qué piensa el público de un país en un momento concreto, pero sí es posible saber qué está viendo. Y, en un día cualquiera, millones de mexicanos ven telenovelas, un fenómeno de masas que causa furor en Latinoamérica.

Azteca, uno de los referentes televisivos del país y la segunda empresa de comunicación más grande de México, produce algunas de las telenovelas más populares. Y sus series se emiten a través de cuatro cadenas de televisión, que no solo llegan a los mercados hispanohablantes de Estados Unidos y América Central y del Sur, sino también a países tan lejanos como Rusia y China. Azteca América, una de sus cadenas, llega al 89% de los hogares hispanohablantes de Estados Unidos.

Miguel Ángel Cristante, director técnico de telenovelas de Azteca, sostiene: «Nuestro objetivo es convertirnos en el mejor grupo de comunicación del mundo. No nos conformamos con proporcionar contenidos e información al público de nuestro país. Queremos llegar también a mercados extranjeros. Exportamos el 90% de nuestras producciones a otros países.» 

El director técnico de telenovelas de Azteca, Miguel Ángel Cristante, asegura que el plazo de entrega máximo para un episodio es de 24 horas. Créditos de la imagen: Héctor Macín

Para dar respuesta a la creciente demanda internacional de sus series, Azteca acaba de introducir un flujo de trabajo ultrarrápido y 100% digital basado en Final Cut Pro X.

Una voz diferente

Las telenovelas empezaron a emitirse en México en los años cincuenta. Azteca se incorporó a este mercado en 1996 con su primera producción, Nada personal. Tan solo un año después, se estrenó con gran éxito Mirada de mujer, una telenovela basada en la serie colombiana de 1994 Señora Isabel. Azteca se convirtió en una productora de prestigio gracias a esta serie, considerada una de las mejores telenovelas de la historia de la televisión mexicana.

Desde entonces, el grupo no ha dejado de ganar cuota de mercado con la emisión de producciones con gancho que triunfan entre el público joven. «Lo que realmente nos diferencia es el contenido», asegura Cristante. «Queremos crear unos productos diferentes, que abran nuevas perspectivas al país. Nada de la típica serie romántica donde la chica pobre se enamora del chico rico. No es nuestro estilo. Buscamos un producto más realista, con personas de verdad.»

Producción sin paradas

A diferencia de las series estadounidenses, con argumentos que abarcan varias temporadas, las telenovelas son historias cerradas que difícilmente tienen continuidad más allá de los nueve meses que suele durar una temporada. Azteca también produce «unitarios», unos episodios autónomos que no forman parte de ninguna serie. En una semana normal, Azteca crea episodios para tres novelas y otros tres unitarios. En función de la programación de la temporada, al final del año puede acumular hasta 200 episodios de telenovela y 1.000 unitarios.

Cristante subraya que los plazos ajustados no influyen negativamente en la calidad de la producción. «Para crear una serie que pueda enganchar al público durante varios meses, es importante que el vídeo y el audio sean de primerísima calidad. Por eso siempre rodamos en HD. Y somos el único estudio que graba todos sus programas en sonido surround 5.1.»

Rubén Centineo, director de proyectos especiales, explica que con Final Cut Pro X su equipo produce unas 10.000 horas de contenidos cada año. Créditos de la imagen: Héctor Macín

Respuestas más rápidas

Para producir tal cantidad de contenidos, la empresa cuenta con un potente equipo interno de telenovelas, con sus propias instalaciones de producción y postproducción. La división produce diferentes series al mismo tiempo, y la producción y la postproducción avanzan en paralelo en cada serie. Debido al gran volumen de producción, los editores de Azteca tienen que importar horas y horas de metraje, y el proceso de edición funciona con plazos muy ajustados.

Según Cristante: «Muchas veces rodamos por la mañana y lo emitimos esa misma noche. A lo sumo, el plazo puede ser de 24 horas».

Ante la necesidad de automatizar la producción digital, Azteca decidió introducir Final Cut Pro X en su flujo de trabajo. Con la ayuda de Simplemente, una empresa de México DF especializada en integración, han apostado por una transición por fases, empezando por los unitarios.

Nuevo flujo de trabajo

Entre las series editadas por Azteca con Final Cut Pro X figuran Lo que callamos las mujeres, A cada quien su santo, Corazón en condominio y La vida es una canción. La producción de estas telenovelas se realiza en las localizaciones y en los estudios de rodaje. En ambos casos, los directores cambian entre diferentes cámaras en tiempo real y graban un único máster.

En el proceso de postproducción, los editores trabajan a partir de este archivo maestro. Y con unos plazos tan ajustados, los efectos se añaden durante la edición. El audio se envía a Pro Tools para realizar la mezcla definitiva, y después vuelve al editor para el conformado y la exportación.

Beneficios instantáneos

Rubén Centineo, director de proyectos especiales responsable de nuevas tecnologías, destaca lo mucho que mejoró el flujo de trabajo nada más sacar el vídeo de las cámaras: «Con Final Cut Pro X la importación es mucho más rápida, porque no es un proceso secuencial. Podemos usar el mismo equipo para importar y para editar simultáneamente. Y este es un aspecto muy importante, porque hay muchísimo trabajo de edición. Si tienes que esperar, pierdes productividad.»

Nada más tener el metraje en sus manos, los editores pueden introducir cambios rápidos con la línea de tiempo magnético. «Aprendí el oficio usando una mesa de edición, en la que tenías que hacer muchas cosas a mano y contar los fotogramas para no perder la sincronización», recuerda Centineo. «En cambio, la línea de tiempo magnético siempre está sincronizada. Es un concepto muy potente.» 

Una adaptación natural

Aunque al principio los cambios de Final Cut Pro X sorprendieron bastante a Centineo, ahora se confiesa muy satisfecho con el nuevo modelo de edición y las prestaciones. «Al final vi claro que Final Cut Pro X está pensado para personas que trabajan con un lenguaje visual», reflexiona. «Otros editores no lineales funcionan con demasiados preajustes y están más pensados para una edición puramente mecánica. En cambio, Final Cut Pro X me permite organizar los contenidos a mi manera y después prácticamente desaparece. Da la sensación de que Final Cut Pro X está diseñado para artistas, mientras que otros sistemas de edición son más para operadores.»

«Por ejemplo, si hace falta, puedes añadir un efecto directamente en Final Cut Pro X. Y puedes hacerlo de una forma totalmente manual. Y puedes crear fundidos de entrada y de salida a tu gusto. La aplicación no te obliga a hacer las cosas de una determinada manera.»

Ventajas para editores

Todo el equipo de edición se ha beneficiado de la implantación de Final Cut Pro X. «Me encanta la interfaz y tenerlo todo tan a mano. Puedes hacer cualquier cosa simplemente arrastrando y soltando», asegura la editora de Azteca Perla Martínez. «La interfaz te engancha nada más verla, es como una invitación a juguetear y probar cosas.»

Final Cut Pro X ofrece al editor Jorge Silva una forma más directa de hacer su trabajo. «Con las vistas previas de efectos en tiempo real es mucho más fácil elegir un efecto concreto, porque cuando tienes una idea, puedes verla al instante», afirma. «Es uno de los aspectos más potentes de la aplicación.»

Denise Luna Del Rivero, editora y especialista en asistencia técnica de Final Cut Pro 7, descubrió novedades muy eficientes en Final Cut Pro X. «Cuando empecé a trabajar con Final Cut Pro X y vi lo fácil que era utilizarlo, me encantó. Una de las grandes ventajas es que puedo continuar trabajando sin tener que esperar a que terminen las renderizaciones.»

«Con este software los editores también lo tienen mucho más fácil para incorporar efectos directamente en sus montajes. Los editores más experimentados crean plantillas de efectos en Motion y las comparten con los demás miembros del grupo, que pueden incorporar los títulos y los filtros directamente en sus proyectos de Final Cut Pro X.»

Sobre el terreno

Azteca puso a prueba su nuevo flujo de trabajo con Final Cut Pro X sobre el terreno y decidió editar la serie Lo que callamos las mujeres en un MacBook Pro con pantalla Retina de 15 pulgadas conectado a un módulo RAID Thunderbolt Pegasus de PROMISE.

«Fue todo un éxito», asegura Centineo. «La importación se hizo en formato nativo desde cámaras XF de Canon, utilizando el plug-in Canon XF. Final Cut Pro X aprovecha muy bien los recursos del hardware y permite editar incluso en un equipo modesto. Final Cut Pro X revoluciona totalmente el concepto de la edición sobre el terreno, ya que ofrece una experiencia muy fluida. Permite obtener el mismo rendimiento que con un ordenador del estudio.»

Siguientes pasos

Tras el éxito de este proceso, Azteca está valorando las posibilidades de Final Cut Pro X en la producción de telenovelas e incluso en otras divisiones. «Formamos parte de una empresa muy grande», comenta Centineo. «Estamos intentando implantar un flujo de trabajo 100% digital que otros grupos también puedan usar. Y los productos que actualmente ofrece Apple son justo lo que necesitamos para alcanzar esta meta.»