Focus
El nuevo episodio de la
postproducción

Los directores John Requa y Glenn Ficarra hablan con Will Smith en el set de rodaje.
«Me gusta Final Cut Pro X porque me ha permitido controlar todos los aspectos de la creación de nuestra película.» - John Requa, director

Los directores John Requa y Glenn Ficarra creían que para hacer una película convincente sobre un timador tenían que mentir de forma tan persuasiva como el propio protagonista. «Todas las películas son una sucesión de mentiras», explica Requa. «Pero es muy importante que las mentiras funcionen, porque si no, pierdes la atención del público.» En su nuevo largometraje, Focus, eso implicaba crear escenas complejas y montadas con precisión que mostrasen de forma creíble las maquinaciones del protagonista, un timador llamado Nicky Spurgeon (Will Smith).

Para sostener un embuste tan enrevesado hacía falta una herramienta de montaje diametralmente opuesta: clara, directa y lo bastante accesible como para que los directores pudieran montar el metraje conjuntamente con el editor jefe Jan Kovac. Tenía que ser rápida para poder experimentar con montones de tomas alternativas. Flexible para poder alternar fácilmente entre la edición en la sala de montaje con el Mac Pro y el trabajo de campo con el MacBook Pro. Y también potente para organizar y procesar sin problemas material en Apple ProRes 4444 2K, desde la producción hasta las diferentes etapas de la postproducción.

Tras valorar varias opciones, Requa y Ficarra decidieron realizar el montaje de su película de alto presupuesto íntegramente en Final Cut Pro X. Los resultados superaron todas las expectativas. Terminaron la película a tiempo, sin gastar un centavo de más y sin desviarse un solo fotograma de lo que se habían propuesto. «Focus es justo como queríamos», dice Requa. «Me gusta Final Cut Pro X porque me ha permitido controlar todos los aspectos de la creación de nuestra película.»

Los técnicos de Outpost Ethan Schwartz y Dylan Damian dieron apoyo al equipo de rodaje, que creaba copiones en formato Apple ProRes 4444. Créditos de la imagen: Alex Tehrani

Todo organizado nada más salir de la cámara

Antes de que los directores y editores vieran un solo fotograma, Final Cut Pro X ya les había ahorrado tiempo organizando horas y horas de metraje. Light Iron, una empresa puntera de postproducción con sede en Los Ángeles, puso a disposición del equipo sistemas móviles basados en el Mac Pro para crear los copiones, que incluían metadatos importados desde la cámara y las notas de los directores. Con Final Cut Pro X podían hacer búsquedas en estos metadatos y a la vez trabajar con archivos en ProRes 4444 a resolución completa sin grandes esfuerzos. Ambas cosas eran imposibles con los editores no lineales anteriores.

La app Live Play de Light Iron permitía al equipo de producción ver los copiones de ese mismo día, convertidos a H.264, en el iPad y desde cualquier lugar del set. Y entre el rodaje y la edición apenas pasaban unas horas. El equipo de montaje utilizó los marcadores de metadatos para localizar y usar las mejores tomas sin perder un segundo. «Cuando estás montando una película, cuesta mucho trabajar con claridad», afirma Requa. «Es agotador, acabas muy cansado de tu metraje y necesitas otro punto de vista. En varias ocasiones los metadatos nos aportaron información útil sobre qué nos proponíamos cuando lo rodamos.»

Ficarra está convencido de que contar con los metadatos les ofreció un control sin precedentes sobre la trama. «Podía pedir un perfil de Will para una toma concreta», explica. «Y como teníamos etiquetadas hasta sus improvisaciones, resultaba fácil filtrar el material y encontrar cualquier cosa. En resumidas cuentas, la capacidad de búsqueda era absoluta. Podíamos cambiar el enfoque al instante y hacer todo tipo de pruebas. A veces estábamos editando y parecía que reescribíamos la película.»

«A veces estábamos editando y parecía que reescribíamos la película.» - Glenn Ficarra, director
Jan Kovac, editor jefe de Focus. Créditos de la imagen: Alex Tehrani

Montaje en el set

Como tenía copiones etiquetados, el editor jefe Jan Kovac podía trabajar in situ en Nueva Orleans, Buenos Aires y Nueva York con un MacBook Pro. El metraje en ProRes incluía sonido de alta calidad, sincronizado por lotes a partir de audio de fuentes secundarias mediante Sync-N-Link X. Y como cada toma estaba organizada por escena y línea, podía encontrarlas todas con un simple clic. El tiempo ahorrado le permitió volcarse en los aspectos creativos del montaje y los efectos.

«Antes de empezar preparé unas Colecciones Inteligentes que recopilaban automáticamente todo tipo de datos, desde información de las escenas del supervisor de guión hasta etiquetas de diálogos», explica Kovac. «Fueron muy útiles porque me permitían tenerlo todo a mano al momento. Podía probar más tomas y encontré cosas que de otra forma seguramente se me habrían escapado.»

El montaje en cifras

El editor jefe Jan Kovac montó Focus en un remolque en Nueva Orleans, una habitación de hotel en Buenos Aires y un estudio de postproducción en las instalaciones de la Warner Bros. en Los Ángeles.

61 días de rodaje
145 horas de metraje
1 editor,
3 ayudantes
11 meses de montaje
117 escenas editadas, a resolución completa

Intercambiando cambios

La flexibilidad de Final Cut Pro X permitió a Kovac colaborar fácilmente con los directores durante las primeras fases del montaje. En Buenos Aires solían trabajar con un MacBook Pro en la habitación de hotel de Kovac. «Queríamos participar en el montaje», dice Ficarra. «Queríamos estar al día de lo que hacía Jan, trastear con las escenas y probar cosas. Y para hacer eso, nada como Final Cut Pro X.»

La línea de tiempo magnético de Final Cut Pro X les permitía mover fácilmente partes enteras de la historia sin afectar a la sincronización del resto. «Puedes quitar una secuencia de un sitio y ponerla en otro al instante mientras vas montando, y eso es una pasada», explica Ficarra. «He montado con todo tipo de sistemas, y con Final Cut Pro X soy como tres veces más rápido.»

Según Requa, estas colaboraciones fueron decisivas para dar forma a la historia que querían contar. «Como Final Cut Pro X es tan fácil de usar, cuando nos agobiábamos porque una escena no salía, Glenn simplemente montaba una versión y se la enseñaba a Jan. No hacía falta explicarla con palabras. Con otro sistema, no habríamos podido participar de forma tan directa. Nos habríamos quedado en el sofá, dando indicaciones, frustrados.»

Un rendimiento épico

Cuando terminó el rodaje, se trasladaron a una sala de montaje de Los Ángeles equipada por la empresa Digital Vortechs, donde utilizaron un Mac Pro para agilizar aún más el trabajo. El editor Jan Kovac y los directores emplearon Final Cut Pro X y las dos GPU del Mac Pro para continuar el montaje en 2K sin tener que esperar para renderizar ni transcodificar el metraje a una resolución inferior.

«Con Final Cut Pro X, el equipo de montaje de Focus tenía sus propias instalaciones online y offline», afirma Michael Cioni, consejero delegado de Light Iron. «Usa metadatos, material en alta resolución y hardware optimizado. Cuando lo ejecutas en un Mac Pro, el rendimiento es espectacular. Así puedes centrarte en la creatividad, algo que se valora mucho en las salas de montaje.»

«He montado con todo tipo de sistemas, y con Final Cut Pro X soy como tres veces más rápido.» - Glenn Ficarra

Verlo todo de película

Como Final Cut Pro X ofrecía a los directores y editores la posibilidad de trabajar a resolución nativa en todas las fases del proceso, pudieron ver metraje de alta calidad durante toda la producción y la postproducción. En comparación con proyectos anteriores, en esta ocasión tenían una idea muy clara de cómo iban a quedar los diálogos, el ritmo y los efectos.

La opción de visionar de forma rápida cada cambio a resolución completa desde Final Cut Pro X les ayudó a resolver uno de los dilemas estructurales más complejos del largometraje. «La película tiene dos partes, y en medio hay un salto de tres años», comenta Requa. «No estábamos seguros de cómo ayudar al público a dar ese salto. Por eso rodamos la transición de tres formas, en tres localizaciones y en días diferentes.»

«En vez de probar la que pensábamos que iría mejor, montamos tres versiones distintas usando Clips Compuestos, y las visionamos simultáneamente en unos cines al lado de la Warner Bros. Entonces supimos qué hacer. Dudo que hubiésemos tenido tiempo de preparar algo así sin Final Cut Pro X, pero con este software no hacía falta conformar el material: solo había que exportar.»

«He visionado montones de borradores», dice Cioni. «Y los directores siempre te dicen que no juzgues la imagen, porque está a baja resolución. Pero en las pruebas de Focus, el material tenía la máxima calidad posible, la misma que el metraje original.»

El equipo de Focus usó muchas de las herramientas de efectos integradas de Final Cut Pro X para hacer la película. Créditos de la imagen: Alex Tehrani

Efectos listos para la gran pantalla

El equipo también utilizó las herramientas integradas de Final Cut Pro X para generar aproximadamente la mitad de los efectos digitales de la película. Se usó Motion 5 para hacer títulos temporales y marcar efectos para el recorrido de ida y vuelta. Y el Manipulador en tiempo real integrado de Final Cut Pro X permitió previsualizar de forma rápida y precisa los planos con croma antes de pantalla verde antes de aplicar los efectos finales.

Los editores utilizaron la herramienta de texto estándar de Final Cut Pro X para crear los créditos iniciales, y a los directores les gustaron tanto que decidieron usarlos para la versión definitiva de la película, algo muy inusual en una producción de alto presupuesto.

En cuanto al audio, primero se editaron archivos multicanal en Final Cut Pro X, y después se exportaron directamente a Pro Tools con X2Pro, utilizando Funciones para asignar de modo automático los nombres a las pistas. «Si quieres hacerlo todo de forma interna, Final Cut Pro X es una opción fantástica», dice Requa. «La idea de trabajar internamente los efectos, el color, el sonido y todo lo demás… Yo creo que por ahí van a ir los tiros.»

Ian Vertovec realizó la corrección de color final después de una transferencia de material impecable desde Final Cut Pro X a Pablo Rio de Quantel. Créditos de la imagen: Alex Tehrani

Postproducción por la vía rápida

Quizás el aspecto más destacable del proceso de postproducción de Focus es que absolutamente todo —desde Final Cut Pro X y los económicos plug-ins de terceros hasta los ordenadores de mesa y portátiles Mac— está al alcance de cualquier bolsillo. Las herramientas de montaje y postproducción eran apps comerciales, y no había ningún elemento específico ni diseñado a medida para el proyecto. «Espero que la nueva hornada de jóvenes vea que, aunque teníamos un estudio detrás, hemos usado el mismo Final Cut Pro X que cualquiera puede descargarse del App Store», señala Ficarra.

«Ya no estamos hablando de misteriosos procesos o herramientas profesionales», dice Sam Mestman, cofundador de FCPWORKS y uno de los principales responsables del proceso de trabajo de Focus. «El quid de la cuestión es que puedes hacerlo todo desde el salón de casa. Con unas cuantas apps de terceros, puedes montar fácilmente tu proyecto con Final Cut Pro X y sacarlo en 4K. Quédate con esta idea: si pueden hacerlo en Hollywood, tú también.»

Focus es una película de los directores Glenn Ficarra y John Requa. Créditos de la imagen: Alex Tehrani
«Creo que hemos demostrado sin ningún género de dudas que se puede montar una gran producción de Hollywood con Final Cut Pro X.» - John Requa

The End. Y a por otra.

Requa y Ficarra creen que estos tipos de herramientas accesibles darán forma al futuro del cine, y señalan que una forma de trabajar como esta es imposible con otros editores no lineales. «Yo sueño con hacerlo todo internamente», dice Ficarra. «Es difícil si trabajas con un estudio, pero si te dedicas al cine independiente, ahora mismo no hay ningún motivo para no hacerlo con Final Cut Pro X.»

Requa comenta que se están preparando para montar su siguiente largometraje con Final Cut Pro X in situ en Nuevo México. «Creo que hemos demostrado sin ningún género de dudas que se puede montar una gran producción de Hollywood con Final Cut Pro X.»

Proceso de trabajo

El exclusivo proceso diseñado por estos cineastas para producir Focus incluyó hardware y software comerciales, como Final Cut Pro X y plug-ins de terceros disponibles para el público en general.

Producción

(Nueva Orleans, Buenos Aires y Nueva York)

La película se rodó con una cámara digital ALEXA de ARRI en resolución 2K. Eligieron el formato anamórfico para conseguir las proporciones de pantalla panorámica correctas in situ en diversas localizaciones.

Utilizaron un sistema de postproducción móvil Outpost y Colorfront Express Dailies para crear los copiones en el set de rodaje en formato ProRes y a resolución completa.

La sincronización de audio de fuentes secundarias con el metraje en ProRes se realizó con Sync-N-Link X.

Importaron a Final Cut Pro X metadatos del set de rodaje compatibles con la función de búsqueda.

El montaje se hizo en formato ProRes 4444 a 2.048 por 1.152 utilizando el material de Outpost en Final Cut Pro X, solo unas horas después de su filmación.

Postproducción

(Los Ángeles)

Apostaron por los títulos de Motion 5 integrados de Final Cut Pro X para los créditos iniciales de la versión final y como marcadores de posición para los efectos.

El Manipulador en tiempo real integrado de Final Cut Pro X se usó para previsualizar de forma rápida y precisa la galería de planos con croma en la línea de tiempo antes de aplicar los efectos finales a la edición.

Escogieron X2Pro Audio Convert de Marquis Broadcast para enviar el proyecto de Final Cut Pro X a Pro Tools mediante AAF. Y emplearon la prestación Funciones para asignar automáticamente audio a las pistas en Pro Tools.

Durante los visionados en la sala de sonido, se hicieron rápidos cambios sobre la marcha con Final Cut Pro X en un MacBook Pro.

Para controlar los cambios que iban haciendo el departamento de sonido y los equipos de efectos visuales, les fue de gran utilidad Change List X de Intelligent Assistance.

Acabado

La gradación de color final y el acabado se realizaron con el sistema Pablo Rio de Quantel.