El objetivo estaba claro: hacer un iPad lo más pequeño posible sin renunciar a nada. El iPad mini es un 23% más fino, pesa un 53% menos* y cabe en una mano, pero lo mejor es que sigue haciendo lo mismo. Para lograr algo así, tuvimos que diseñarlo desde cero.
Empezamos por la gran protagonista: la pantalla. Queríamos que fuera pequeña pero no demasiado porque el usuario necesita espacio para hacer de todo cómodamente. Y además tenía que funcionar con las apps diseñadas para el iPad. Al final dimos con el tamaño perfecto: 7,9 pulgadas. Es un iPad como la copa de un pino, en pequeño.
Ojo, con el iPad mini no hemos reducido el original, sino que lo hemos concentrado. La carcasa Unibody integra varias piezas en una sola. La batería de una sola célula es la más fina jamás creada por Apple y ofrece la misma autonomía. La cámara iSight es más pequeña y aun así hace fotos de 5 megapíxeles y vídeos en 1080p HD. La pantalla es más delgada, más ligera y aun así superbrillante. En resumen: nos encanta.
Apartar los ojos de la pantalla del iPad mini no es cosa fácil. Ofrece la misma resolución de 1.024 por 768 que el iPad 2 en un tamaño mucho más pequeño, así que todo se ve con una definición extraordinaria. Y como la pantalla es un 35% más grande que la de una tableta de 7 pulgadas, te será más sencillo leer y hacer cualquier cosa. El iPad mini aprovecha cada píxel, por eso las apps, revistas y documentos llenan la pantalla por completo, tanto en vertical como en horizontal.
El iPad mini es mini, sí, pero no te dará esa impresión cuando lo uses, porque saca todo el partido a su pantalla. Para conseguirlo tuvimos que replantearnos la relación entre la pantalla y el diseño general del producto. En el iPad el espacio alrededor de la pantalla es idéntico en los cuatro lados, pero para el iPad mini hemos reducido el ancho en dos de ellos. Así resulta más prominente a pesar de ser más pequeña. Pero eso no es todo: detrás de una gran pantalla hay siempre un gran software. El iPad mini es inteligente y sabe cuándo tu pulgar está sencillamente apoyado en la pantalla y cuándo lo estás usando para algo. Son detalles que notarás (o mejor: no notarás) y que muestran hasta qué punto se compenetran el hardware y software de Apple.
Para que el iPad mini tenga un acabado sencillamente magnífico, hemos cuidado hasta el más mínimo detalle. La carcasa de aluminio, la más avanzada que hayamos diseñado nunca, es un ejemplo claro. Para desarrollarla, echamos mano de todo lo que aprendimos sobre carcasas Unibody y mejoramos el proceso de fabricación para que fuese aún más preciso y eficiente. El iPad mini se ha diseñado bajo los más rigurosos estándares, con ajustes medidos en micras, bordes biselados con diamante y elegantes acabados metálicos. Para comprobar su nivel de perfección, solo has de cogerlo: tus ojos y tus dedos, como el algodón, no engañan.
Los megapíxeles son importantes, pero la calidad de las fotos también depende de otros factores, como la óptica de la cámara, el procesador de señal de imagen y el software. La cámara iSight utiliza una óptica avanzada para obtener los mejores resultados. Gracias a la apertura ƒ/2,4 y a la lente de cinco elementos, captura la luz justa para lograr imágenes más nítidas y brillantes. Y el filtro de infrarrojos avanzado —que suele encontrarse solo en las réflex— evita la entrada de luz infrarroja para conseguir colores más precisos y uniformes.
Avances a todos los niveles.
La lente de cinco elementos de la cámara del iPad mini obtiene imágenes más nítidas incluso con poca luz.
Igual de importante que el aspecto y el rendimiento es el impacto en el medio ambiente. Por eso prácticamente cada producto de Apple se fabrica con materiales reciclables en su mayor parte, como el aluminio, y renunciamos a utilizar sustancias tóxicas en nuestros componentes.
El iPad mini no contiene retardantes de llama bromados (BFR) ni policloruro de vinilo (PVC). De hecho, las normas de Apple en cuanto al uso de BFR y PVC son de las más estrictas del sector, y esa política es la que esperamos de nuestros proveedores. Incluso desmontamos nuestros productos separándolos por piezas y materiales en nuestra planta de Cupertino y los analizamos utilizando diversos métodos, como la espectromía de fluorescencia de rayos X o la cromatografía iónica, para asegurarnos de que cada producto que lanzamos al mercado está a la altura de nuestros objetivos en materia medioambiental.













