Una ventana al mundo salvaje: Colin Prior
«El año pasado visité el este de Groenlandia. Es un desierto. De lejos no se ven más que glaciares. Te encuentras rodeado de enormes icebergs y, entre ellos, ballenas jorobadas alimentándose. Eran como las diez y media de la noche, el sol proyectaba unos colores rosados y púrpuras preciosos al ponerse y el mar parecía de cristal. Fue un momento como hay pocos».
Bienvenidos al mundo del fotógrafo paisajista Colin Prior. Durante los últimos 25 años ha explorado los rincones más remotos del planeta, buscando la fascinación del paisaje, la naturaleza y las culturas indígenas. Entre sus premiadas imágenes se cuentan algunos de los paisajes montañosos más salvajes y remotos de Escocia, desde Glen Coe y Torridon hasta Cuillin Ridge en la isla de Skye. Su pasión por la belleza natural le ha llevado a algunos de los rincones más aislados del planeta.
Nacido en Glasgow en 1958, Prior desarrolló muy pronto un gran amor por el paisaje natural de Escocia. Tras algunos años trabajando de fotógrafo subacuático, ganó el premio Best Beginner del festival Camera Beneath the Waves en 1981, lo que le dió la confianza necesaria para salir del agua y dedicarse por completo a su carrera profesional.
La naturaleza tiene sus ritmos y, cuando sintonizas con ella, puede cambiar radicalmente tu vida.
Siempre busca imágenes que ayuden a evidenciar una conexión con el medio ambiente. Como él dice: «Esa conexión con un lugar inspira una imaginería muy potente. Pero tienes que establecer la conexión. La naturaleza tiene sus ritmos y, cuando sintonizas con ella, puede cambiar radicalmente tu vida».
En la obra de Prior hay un mensaje sobre el medio ambiente: «Yo creo que tenemos mucha suerte por ahora, porque podemos viajar por poco dinero a lugares remotos donde todavía hay vida salvaje que ver. No obstante, con el paso del tiempo, los cambios medioambientales tendrán un efecto negativo en la fauna de esos ecosistemas», nos explica.
Prior, un autodidacto, tuvo que esforzarse mucho para desarrollar sus habilidades. Hace sólo seis meses incorporó una nueva herramienta a su arsenal: un MacBook Pro con el programa Aperture de Apple.
«Aperture ha cambiado muchas cosas», afirma Colin. «Creo que, desde el big bang de la imagen digital, la tecnología ha privado a la fotografía de su intimidad, pero Aperture la libera y devuelve la imagen al fotógrafo».
Prior subraya la sencillez y velocidad con que puede ver y retocar las imágenes con las que está trabajando en Aperture, y hace hincapié en que otros programas —incluido Photoshop— no ofrecen la disponibilidad y la sencillez que ahora disfruta. «Facilita enormemente todo el proceso de retoque», dice. «Es una herramienta de postproducción completa para fotógrafos que desean trabajar en formato RAW».
Como viaja constantemente, ser capaz de retocar sus imágenes eficazmente con su MacBook Pro es un gran avance para su estilo de trabajo. «Suelo estar tremendamente ocupado y nunca hay tiempo suficiente, —explica— pero cuando viajas, siempre hay ratos en el aeropuerto o en la habitación del hotel». Las soluciones portátiles de Apple, según Colin, «transforman los ratos muertos de un viaje en productivos momentos de creatividad». Además, ser capaz de llevar consigo todo un laboratorio de imagen digital le ayuda a no superar los cada vez más estrictos límites de peso de las compañías aéreas, algo imprescindible para un viajero empedernido.
«La tecnología me ha hecho mucho más productivo en cualquier entorno natural, lo que me permite ahorrar tiempo y dinero», añade.
Prior emplea Boot Camp para arrancar con Windows en su Mac dotado de Intel, así puede abrir el programa de composición de imágenes que utiliza para crear panorámicas, una aplicación que sólo existe para Windows. «Puedo trabajar en el entorno de Windows y pasar los archivos a Mac OS X, donde hago todo lo que quiero gracias a Aperture», afirma Colin.
