La Marea Escarlata: La realización alza el vuelo

La sala de montaje de campo constaba de un iMac de 24 pulgadas (con especificaciones que permitían alimentarlo con energía solar), Final Cut Studio para montar, más dos MacBook y un MacBook Pro a 2 GHz. El metraje, rodado originalmente en película de 35 mm, se podía ver en dos monitores de 30 pulgadas de Apple y se usó una mesa DVCAM DSR 11 de Sony para capturar el DV y varios discos duros externos para disponer de espacio complementario.

Matthew Aeberhard con un masai.

«Gracias a la conexión de banda ancha, podíamos transmitir el metraje, la música y las fotografías entre Tanzania, el Soho y Francia —dice Ward— Así teníamos un proceso de revisión mucho más rápido, lo que ayudó a que el proyecto no se saliese ni de presupuesto ni de plazo. No teníamos que esperar hasta volver a Londres para entregar todas las tomas para su montaje; pudimos solapar el tratamiento principal de la fotografía y el proceso de postproducción».

Lo mismo es aplicable a The Cinematic Orchestra, compositores de la banda sonora de la película, que trabajan en Nueva York pero recibieron el metraje desde el principio de la producción y pudieron empezar a trabajar inmediatamente.

El montaje del postproductor Nicolas Chaudeurge, que se sirvió de dos Mac Pro con doble procesador Intel a 2,8 GHz y 8 GB de RAM, se envió de vuelta a Tanzania en discos duros externos para que Aeberhard y Ward pudieran empezar a dar su visto bueno. «Cualquier idea para mejorarlo podía comunicarse en forma de modificaciones con sonido que se enviaban inmediatamente —dice Ward— Este método se convirtió en una herramienta para comunicar nuestras ideas».

«Chaudeurge, por ejemplo, podía usar Final Cut Studio en Londres para dar el acabado al metraje que le iba llegando y dejarlo preparado para su estreno en el cine: una forma de trabajar muy eficiente y rentable».

Chaudeurge está completamente de acuerdo. «Una de las mejores cosas de usar Final Cut Studio para Crimson Wing es que podíamos tener hasta tres ordenadores trabajando en el proyecto en Londres a un precio asequible», explica. «Intercambiar secuencias entre nuestro equipo y el de África no podría haber sido más fácil».

Usó especialmente la herramienta de corrección de color de FCP, que describe como «muy potente». Y añade: «También usamos Motion para ver cómo quedarían algunos efectos, e hicimos muchos cambios de velocidad y juegos con tomas del revés».

La mayoría de los efectos de la película son invisibles —por ejemplo el flopping, en el que las imágenes se invierten y los fondos se repiten— como buena parte de los retoques. Final Cut Pro es excelente para esto, igual que en la fase de montaje del proyecto. «Fue muy bueno durante el montaje —explica Chaudeurge— La forma en que funciona facilita la toma de decisiones porque puedes activar o desactivar cualquier clip». Final Cut Pro se puede usar para configurar secuencias rodadas que qudan tras la principal, pero que se pueden usar en un montaje alternativo. «Si queríamos probar algo diferente —dice Chaudeurge— no teníamos más que traer al frente las tomas alternativas y ver cómo quedaban en el montaje».

Chaudeurge también aprecia la capacidad de FCP para seleccionar todo el material de varias pistas situado después de un punto concreto y para moverlo en conjunto. «Es genial tener este tipo de opciones», afirma.

«En general, Final Cut Studio es muy versatíl —concluye Chaudeurge— Es ideal para proyectos en los que tienes que hacer mucho con un solo programa... ¡es capaz de todo!»

Durante todo el año junto al lago Natron, no hubo casi ningún problema con el equipo de Apple. Pero si algo hubiese salido mal —ni Aeberhard ni Ward son expertos en tecnología— ¿cómo se las habrían apañado? «La tecnología de Apple es tan sencilla, que me sentía capaz de solucionar cualquier problema —dice Ward— El equipo tuvo que sufrir bastante desgaste, pero incluso en un entorno tan agresivo tuvimos muy pocos problemas».

Otra razón para elegir Apple es lo que Ward describe como «la impecable integración de los programas». Su impresión es que «Cuando aprendes a usar un programa de Apple, ya puedes usar la mayoría de los demás. Esto significa que no necesitamos ayuda externa para usar a pleno rendimiento todos los programas como DVD Studio Pro, iWeb para comunicarnos con Disneynature y Shake para la estabilización automática de las tomas aéreas en la fase de montaje».

Y añade: «Con un plan según el cual envías archivos de proyecto por todo el mundo, necesitas confiar en la compatibilidad de equipos y programas, y es lo que se aprecia cada vez más en este sector. La gente confía en los Mac».

 
 
 
 

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