Brian Eno: hágase la luz
Brian Eno pinta con luz. Sus cuadros, como el medio, vibran y bailan como melodiosos solos de jazz o elaboradas ragas hindúes. De hecho, tienen más en común con la música en directo que con el arte tradicional. «Cuando volví a trabajar en obras visuales, mi propósito era pintar cuadros que fueran como la música», afirma. «Esto supone crear obras visuales que cambien muy lentamente». Eno lleva unos 25 años esculpiendo y mezclando la luz en obras vivas, sorprendiendo en exposiciones por todo el mundo con sus televisiones modificadas, proyectores programados y esculturas luminosas tridimensionales.
Pero a Eno no se le conoce por sus obras visuales, sino por hacer añicos las convenciones musicales como tecladista y alquimista musical de Roxy Music, la legendaria banda de glam rock de los 70. Se le conoce por ser el padre de la música ambiental moderna y por producir canciones para David Bowie, Talking Heads y U2.
Es bien fácil darse cuenta de que las asombrosas obras visuales de Eno podrían quedar relegadas por sus realizaciones musicales. La música es un producto de consumo, es posible escucharla en cualquier lugar. En cambio, es imposible ver en el salón sus obras de arte, que a menudo requieren utilizar artilugios complicados y extraños.
Hasta ahora. Eno ha encontrado el modo de presentar sus cuadros luminosos —alrededor de 77 millones de ellos— en tu propio hogar. Este artista pluridisciplinar, con la ayuda de unos cuantos expertos técnicos, ha creado un programa informático que fusiona continuamente sus obras de luz translúcida para crear una muestra artística en constante evolución en la pantalla de tu ordenador. Además, está acompañado por una pista de música ambiental mezclada aleatoriamente que nunca se repite. Este programa es capaz de crear alrededor de 77 millones de permutaciones de la obra visual de Eno y se titula, con razón, «77 millones de cuadros».
Televisión = Luz
Los televisores son poco más que complejas bombillas. Eno tomó este concepto por vez primera a finales de los 70. «Cuando comencé a jugar con el vídeo, de repente me di cuenta de que el vídeo se basa en manipular la luz, no imágenes», explica. «Esto es así debido a la historia de la televisión: la televisión proviene del cine, y el cine, a su vez, del teatro; así, siempre esperamos que haya imágenes, que tienen que ver con las narraciones y con las referencias a la vida real».
Eno pensaba en algo diferente. Quería utilizar la televisión para crear obras visuales abstractas, es decir, cuadros luminosos. «Por primera vez fue posible disponer de una fuente luminosa muy controlable», comenta. «Podía determinar con absoluta precisión lo que sucedía con la luz en cada punto de la pantalla. Desde luego, todo el mundo lo sabe, pero no se ve así, no se piensa que la televisión es como un cuadro de luz, que es lo que yo pretendía».
En un principio, Eno se dedicó a darle vueltas a la idea de la televisión, sacándola del espacio narrativo y arrojándola al terreno del retrato. Así, grabó las vistas de su apartamento de Nueva York y las presentó en galerías. Las obras fueron un éxito rotundo: estas serenas escenas entusiasmaron durante horas a los visitantes de las galerías. Después, Eno creó esculturas de luz tridimensionales similares a zigurat mesopotámicos utilizando tubos viejos y planchas de poliestireno. También probó con proyectores de diapositivas y a cambiar lentamente las imágenes abstractas.
La obra artística de Eno floreció en el cenit de su carrera musical, pero todavía le resultaba prácticamente imposible mostrar al gran público sus creaciones visuales. Esto cambió con el advenimiento del siglo XXI. «Estaba caminando junto a una mansión con una gran pantalla en la pared en la que celebraban un banquete», describe. «La pantalla estaba apagada, ya que nadie se pone a ver la televisión cuando está en un banquete. Era una oportunidad fantástica de representar algo realmente maravilloso pero, en lugar de ello, solamente había un gran agujero negro en la pared. Entonces, resolví completar, de algún modo, ese espacio vacío».
Quien siembra, recoge
Eno sabía que sería sencillo mostrar sus cuadros luminosos en una pantalla de alta definición, pero buscaba algo más. Así, creó un programa que, por sí mismo, generaba continuamente nuevas obras de arte. El concepto se llama «generativa» y produce una importante cantidad de arte. «Lo que hago realmente cuando trabajo de forma generativa es sembrar semillas, que luego planto, en el caso de "77 millones de cuadros", en tu ordenador», explica Eno. «Después, las semillas se convierten en todos los diferentes tipos de flores que pueden originar».
El artista reunió a un pequeño grupo de jardineros multimedia para que le ayudaran a cultivar su proyecto. Para el procesamiento de imágenes, recurrió al artista gráfico Nick Robertson. Dominic Norman Taylor, director de All Saints Records, subió a bordo para ayudar con la producción. El programador y especialista en vídeo digital Jake Dowie fue contratado para compilar el programa que, finalmente, fusionaría los cuadros luminosos de Eno en creaciones nuevas. El equipo utilizó casi exclusivamente equipos Mac.
«Me resulta difícil saber cómo hubiera trabajado de no haber tenido un Mac», asegura Eno. «Estoy muy contento con el funcionamiento de la interfaz. Para mí es importante mi relación con el ordenador, y creo que es fácil tener un trato fluido y divertido con el Mac».
Más de 300 obras de Eno, la mayoría de ellas grabadas o pintadas sobre diapositivas, fueron digitalizadas para el programa «77 millones de cuadros». Robertson escaneó y retocó minuciosamente cada una de ellas utilizando Photoshop de Adobe y un Mac. «Tomaba elementos artesanales y los incorporaba a un entorno digital», afirma. «La transición desde la obra original a su versión digital fue perfecta». Robertson trabajó durante más de un año, retocando cada imagen y añadiendo secciones transparentes y translúcidas para poder superponerlas. Una vez escaneadas y procesadas las imágenes, Dowie se encargó de hacerlas crecer en las entrañas del ordenador.
