Live From Abbey Road:
Grabaciones que harán historia
Desde que abrieran sus puertas en 1931, los famosos estudios de EMI en Abbey Road han estado a la vanguardia del panorama musical y tecnológico. De esta fuente histórica han bebido algunos de los mejores grupos de música que ha escuchado el mundo: desde los Beatles hasta Radiohead, entre otros. Se trata de un lugar único, y esa es la razón por la cual los productores Michael Gleason y Peter Van Hooke lo escogieron como lugar de rodaje de su peculiar concepto de la televisión:Live From Abbey Road [En directo desde Abbey Road], que ha podido verse en pantallas de todo el mundo y se ha montado con Final Cut Studio.
Final Cut Studio ofrece una solución completa para todo tipo de procesos.
En principio, el objetivo de la serie es presentar a los mejores artistas, ya sean consagrados o promesas, bajo los mejores focos posibles y con los criterios de producción más elevados posibles. A los grupos no se les hace entrar y salir de los escenarios en función de rígidos horarios, sino que se les brinda la oportunidad de lucirse. Entre muchos otros, la primera temporada de la serie contó con las delicias de Paul Simon, Primal Scream, Dr. John, Kasabian, Massive Attack, David Gilmour y los Red Hot Chili Peppers.
Talentos de este calibre requieren soluciones de alcance: las herramientas de Final Cut Studio ofrecen al equipo de producción justo lo que necesita para sacar lo mejor de la música en estas salas tan especiales. John Mills, el director de postproducción, explica la necesidad de usar la solución de Apple para el proyecto: «No creo que un espectáculo como el nuestro fuera posible si tuviéramos que usar diferentes locales para montar todo el material, porque salen increíblemente caros y no nos quedaría otro remedio que renunciar a la calidad. Esto quiere decir que perderíamos una parte significativa de lo que la audiencia recibe del espectáculo, porque sería imposible dedicar a cada artista el mismo tiempo y esmero».
Cada programa de una hora cuenta con las actuaciones de tres grupos a los que se graba durante tres días. Todo esto genera unas 60 horas de metraje bruto en HD, reflejo de la migración del sector a este formato. El equipo emplea seis cámaras HDX900E de Panasonic y graba en el formato HD DVCPro 1080 25P. Final Cut Studio de Apple es su herramienta de edición favorita, y el equipo almacena todo el metraje en una Xsan de Apple y 20 TB de espacio. El montaje final se coloca en una línea de tiempo ProResHQ de 1.920 x 1.080.
Ya terminada, se descompone en capas, se importa en el programa Color de Apple, se grada y vuelve a importarse en Final Cut para aplicar las capas gráficas y los clocks, añadir el sonido acabado (mezclado externamente) y someter el material al control de calidad. Una vez montado, la línea de tiempo se masteriza en HDCam SR y exporta en múltiples formatos, incluidos DVD, PAL y NTSC (todo, con el mismo programa). No es preciso mover metraje de una plataforma a otra porque todas las necesidades de software y de equipo del personal se ven cubiertas con Final Cut Studio y cinco Mac conectados por red óptica. El montaje de cada programa requiere unas dos semanas.
Como Mills explica: «Trabajar en HD DVCPro, a diferencia de HDCam, nos ha ahorrado incontables horas de trabajo extra, pues no tenemos que migrar entre formatos ni, por tanto, renderizar continuamente. El proceso de trabajo se ha optimizado sustancialmente y resulta mucho menos agobiante para todo el equipo».
La ventaja clave de los códec es su frecuencia de datos, que se traduce en que los montadores pueden ver HD completo en las pantallas mientras editan. El montador Keith Mottram nos lo aclara: «Es muy adecuado para nuestra metodología de trabajo. En cualquier otro formato, no podría enchufar tal cantidad de vídeo sin comprimir. Desde el punto de vista de la relación calidad-precio, para nosotros es perfecto; aunque la temporada que viene, trabajaremos en el formato ProRes de Apple con todos los datos, lo que mejorará aún más los resultados».
Algo fundamental es que el relativamente pequeño núcleo de siete personas del equipo de producción de Live From Abbey Road pueda catalogar la película, editarla, corregir el color y exportar el programa entero empleando una sola paleta de herramientas. Mottram comenta: «Lo que tengo aquí —mi caja de herramientas— incluye todo lo que pediría hace unos pocos años a uno de esos sistemas de llave en mano tan caros. Hoy en día, utilizo todas esas herramientas en la mejor tecnología de sobremesa del mercado. Parece increíble mantener este nivel de trabajo. Si me metiera en una máquina del tiempo y retrocediera diez años, jamás hubiera podido imaginar que podría hacer esto».
«Es un trabajo bastante intenso, nos gustaría tener más tiempo. Las cuestiones logísticas son bastante complejas a veces, pero siempre llegamos», comenta Mills. ¿Hay otra solución que pueda ayudar al equipo a montar un programa de este tipo? Mottram y Mills coinciden: «No. No creemos que sea posible alcanzar estos resultados usando alguna otra solución.»

