Live From Abbey Road:
Grabaciones que harán historia
Digamos que las soluciones integradas de Final Cut Studio aportan coherencia a todos los niveles de los procesos de producción y postproducción. «Es la sencillez de la integración entre todos los procesos —continúa Mottram—. No hay que hacer nada fuera del programa: aparte del sonido, no hay nada que no podamos hacer en Final Cut. Ahora mismo estoy trabajando con dieciséis canales de HD sin comprimir a la vez en multicámara. He hecho de todo en Final Cut, desde largos hasta anuncios publicitarios, y probablemente se trate de la aplicación más recia en la que haya trabajado. Sólida como una roca. Estamos emitiendo los programas y ni siquiera tenemos que salir de estas dos salas. Es increíble».
Los Mac Pro conectados en red óptica proporcionan toda la potencia que necesitan.
El vídeo se importa en Final Cut y el programa ofrece una solución completa para todos los procesos, desde la edición hasta la corrección cromática, la creación de gráficos y la exportación en distintos formatos. Supone una verdadera transformación en lo que a los procesos de producción de vídeo tradicionales se refiere. «Cuando empecé a trabajar en este mundillo, un programa tenía que pasar por 20 personas antes de que el espectador lo viera —afirma Mottram—. Ahora, lo que estoy creando en mi línea de tiempo (todos los cortes, todas las posiciones de los gráficos que hago) es lo que el espectador ve. Como editor, esto te produce una inmensa satisfacción, porque cuando los procesos eran tanto externos como internos, no podías confiar en que tu edición fuera a quedar intacta durante todo el proceso de producción. Con estas herramientas puedo confiar en que los primeros cortes que veo aquí son los que el público verá, y esto es fantástico».
Mottram está impresionado por otras prestaciones de Final Cut, y califica de «incalculable» el valor de RT Extreme. Como nos decía: «La posibilidad de superponer transparencias tipo Photoshop en directo en HD me parece increíble».
El hecho de que tanto el contenido como las herramientas de producción estén integradas arroja otra ventaja significativa. Tanto el rodaje como la edición llevan su tiempo, pero en los proyectos de radiodifusión con plazos muy ajustados hay que tener muy en cuenta el tiempo que se necesita para generar los resultados finales. El equipo de Abbey Road está encantado, Mottram observa: «Me acuerdo perfectamente de cuando vi la renderización de un anuncio en el que estaba trabajando en un sistema que costaba como 100 millones de pesetas, y nos llevó prácticamente el mismo tiempo que el que nos lleva ahora el paquete de Apple. El tiempo por plano es más rápido que lo que pude ver en un sistema de llave en mano, hace unos pocos años nada más».
Aunque casi todos los del equipo ya usaban el Mac, algunos de ellos eran nuevos en la plataforma, pero aquello no planteó grandes dificultades. Mottram comenta: «Nuestro especialista en color, Peter Lynch, sólo había jugueteado con Final Touch (una versión antigua de Color), pero ahora es todo un experto. Esto se debe a que Color está pensado para los que se dedican al color, de la misma manera que Final Cut está pensado para los editores (cualquier profesional de estos campos debe ser capaz de cambiar de uno a otro rápidamente). Además, hay algo en los productos de Apple que facilita enormemente el aprendizaje del programa, especialmente con el Mac: y es que puedes superar los obstáculos técnicos rápidamente».
Mills reflexiona: «La última temporada, estuvimos usando Final Touch, que después se convirtió en Color. Ha sido fantástico, todo ha ido como la seda». Una vez terminado un programa, hay una ventaja adicional: puede entregarse en varios formatos usando las herramientas de la caja de Final Cut Studio. «Hoy, por ejemplo, hemos hecho un clip promocional de dos minutos. Me fui a la Xsan, pillé un par de clips, los eché a la línea de tiempo, inserté un logo en una capa transparente, fusioné todo y listo. Hay una versión en HD, otra en QuickTime y otra para el iPod. Hace unos años, si necesitabas enviar una versión pequeña en QuickTime, podías tirarte siglos codificando en una aplicación de limpieza y que luego no hubiera quien lo viera. Ya no tenemos ni que pensar en eso: si necesitamos enviar algo, podemos hacerlo prácticamente de inmediato».
El equipo de Abbey Road empezó a usar el programa Xsan de Apple para la segunda temporada, que se está grabando justo ahora. Ahora, no podrían hacerlo sin él. «No sé qué haría sin la Xsan —comenta Mottram—. Durante la primera temporada, el equipo transfería metraje en discos FireWire, lo cual mermaba la productividad. Tengo un hijo pequeño y necesito estar en casa. Quiero que mi jornada laboral dure ocho horas. La última temporada, trabajaba 16 horas al día. La Xsan la ha reducido a la mitad. Eso es lo que la Xsan nos ha regalado».
A la directora Annabel Jankel también le gusta. Puede encontrar cualquier activo en todo momento para revisarlo, examinarlo y marcarlo, y, como el archivo está almacenado en el servidor, su actualización está disponible al momento para todo el equipo.
Para una producción cuyo objetivo es presentar artistas de reconocimiento internacional, las herramientas para vídeo de Apple presentan otra ventaja: el coste. Como la edición, la postproducción y la corrección cromática están incluidas en el equipamiento, el presupuesto puede destinarse a otras partidas. Según Mottram, «La gente que sigue usando otras aplicaciones y que no se ha cambiado aún no puede creer que este sistema sea capaz de hacer todas estas cosas. No tiraría cohetes al aire a menos que los tuviera. Es el concepto que subyace a todo esto. Operaciones que solían requerir cientos de miles de euros de equipamiento ahora están disponibles en una única caja que cuesta unos cientos nada más. Esto sí que es producción televisiva independiente, capaz de superar a las grandes».







