Alan Pollard: Stravaganza mecánica
Björk es, sin lugar a dudas, la reina de la «stravaganza mecánica». Sus conciertos se caracterizan por voces juguetonas y melodías sutiles acompañadas de chirriantes instrumentos en directo, de percusión electrónica y de la instrumentación digital más puntera. Pero en la generación de este sonido tan complejo, Björk no se encuentra sola. Detrás de ella trabaja todo un equipo de músicos, compositores y expertos en tecnología que, cuando está de gira, le ayudan a hacer realidad sus ideas.
Durante los últimos diez años, su director técnico Alan Pollard ha formado parte de este equipo y, en la última gira de Björk, «Volta», ha coordinado la orquesta de música electrónica de la artista. Hoy por hoy, todas las pistas creadas a partir de decenas de samplers, gizmos y ordenadores se engarzan y sincronizan gracias a unos cuantos MacBook Pro con Logic Pro y Ableton Live. «Se trata del sistema más sencillo y directo que he usado en una gira», comenta Pollard. «También es el más flexible y ofrece tanto a Björk como al resto del grupo libertad para tocar prácticamente cualquier canción de su repertorio».
Asimismo, permite esta virtuosa islandesa incorporar músicos en directo al espectáculo de la forma más fácil. Antes, sus conciertos solían contar con destacados arpistas, conjuntos de cuerda y varios solistas. En la gira «Volta», comparten escenario un grupo de 10 trompas apodado «Icelandic Brass Girls», el teclista Jonas Sen y el percusionista Chris Corsano. Mark Beller, un veterano colaborador de Björk, está al mando de un MacBook Pro con Ableton Live. El mago del tecno, Damian Taylor, lleva una maquinaria de improvisación similar en el «reactable», un nuevo instrumento musical electrónico de tipo colaborativo basado en una mesa de superficie traslúcida. Todo esto, generado por humanos y por silicio, depende en cierto modo de Pollard y de su MacBook Pro con Logic.
Grandes cambios
Pollard se dedica a la orquestación electrónica en directo desde los tiempos de Atari. «Empecé a trabajar en una tienda de música donde vendía equipamiento de audio para estudios en la temprana época del MIDI», afirma. Este joven londinense estaba llamado a formar parte del equipo de efectos de sonido de la BBC Radiophonic Workshop, pero aquello no duró: «Allí me parecía que iba a tener que ser el chico del café durante mucho tiempo», cuenta. Más adelante, un amigo lo contrató para configurar algunos teclados durante una gira.
«Después de mucho tiempo, me encontré a mí mismo utilizando ordenadores en el escenario», cuenta Pollard. Durante los años siguientes, se convirtió en el técnico del escenario para algunas conocidas bandas como The Cure, Human League, Annie Lennox, Tears for Fears, Merz, Clannad, Emerson Lake and Palmer, Kylie Minogue, Belinda Carlisle, Neneh Cherry y Psychedelic Furs. En 1996, se unió a Björk en su gira de promoción del álbum «Post» y se convirtió en su asesor técnico en directo, así que durante la siguiente década trabajó con ella codo con codo.
Los conciertos de Björk pueden llegar a ser producciones espectaculares y épicas, con pirotecnia, luces láser y montones de equipos de música electrónica de última generación. Sin embargo, también pueden ser acústicos y orgánicos, con voces e instrumentos de resonancia natural. «Sus directos evolucionan mucho. Es muy comunicativa y trabaja estrechamente conmigo y los demás en los espectáculos para darles vida. En este sentido, este espectáculo no es muy diferente del resto», admite Pollard.
Un ritmo arrollador
«Volta» se distingue de giras anteriores en otros aspectos: por primera vez, Pollard ha reunido prácticamente todas las pistas de Björk en un portátil, una tarea nada fácil. La música es compleja y Pollard tiene que desnudar o silenciar las partes que se tocarán en directo. Al final, lo que obtiene son esqueletos de pistas sobre las que trabajarán sus compañeros.
«Mark se está encargando de una gran cantidad de elementos crepitantes y Damian, por su parte, está elaborando mucho material para superponer», aclara Pollard. Las trompas, el teclado, las voces y parte de la percusión se rellenan en directo. «A veces sólo tengo dos o tres pistas, partes de una canción», comenta.
Y todo el mundo tiene que estar sincronizado: para ello, Pollard pasa la codificación temporal en MIDI creada en Logic Pro a Bell y a Taylor y un «clic track» a las Brass Girls; por otra parte, cuenta con dos metrónomos digitales, uno a cada lado del escenario. El ritmo de las luces también ayuda a la compenetración del equipo. En palabras de Pollard: «Al principio, en los ensayos, nos resultaba muy difícil con las chicas de los instrumentos de metal, porque estaban empezando en todo esto, y son canciones complicadas. Pero de repente todos los distintos elementos empezaron a trabajar juntos y en seguida se convirtió en un buen espectáculo».
Pollard también echa mano de indicaciones visuales para sincronizar el espectáculo: «Utilizo marcadores de texto flotantes en Logic para señalar cosas específicas que tengo que hacer en una canción», afirma. «Me resulta muy útil. En el calor de la batalla, con el humo y los destellos de las luces, es fácil abstraerse y olvidarse de lo que está pasando». Estos sencillos recordatorios de texto mantienen tanto a Pollard como al resto de la banda en el mismo camino.