Explorando a fondo.

La mayoría de los seres vivos de la Tierra habitan en nuestros océanos. Sin embargo, gran parte de estas regiones siguen siendo un misterio. Existen innumerables especies y, en algunos casos ecosistemas enteros, que aún no han sido descubiertos. Por esta razón, un grupo de biólogos marinos diseñó una manera de avanzar en sus investigaciones: llevar el iPad a las profundidades del océano.

75%

de los arrecifes de coral del mundo están amenazados por causas naturales y por la actividad humana.

Fuente: National Oceanic and Atmospheric Administration, 10 de diciembre de 2013

Contaminación. Sobrepesca. Cambio climático. Estos son sólo algunos de los problemas que afectan nuestros océanos.

Cuando un medio acuático está en peligro, los primeros signos se reflejan en el descenso del número de peces y otros organismos que habitan en sus arrecifes de coral. Por eso es tan importante el trabajo del Dr. Michael Berumen y de su equipo. Berumen, biólogo marino y profesor de la King Abdullah University of Science and Technology, realiza expediciones de buceo por todo el mundo para recopilar datos sobre los arrecifes y su vida silvestre. Un dato tan simple como el número de peces que habitan un arrecife puede proporcionar una información más completa sobre la salud de un océano, y puede contribuir a los esfuerzos por su preservación.

“Sabemos mucho sobre la vida en tierra firme, pero apenas hemos comenzado a explorar las profundidades del océano”.

Dr. Michael Berumen

El Dr. Berumen y su equipo solían llevar pizarras, papel impermeable y lápices para anotar lo que iban descubriendo.

A pesar de sus mejores esfuerzos, Berumen y su equipo se veían limitados por sus herramientas. Llevaban pizarras, papel impermeable y lápices para registrar sus hallazgos, y contaban miles de peces haciendo marcas y garabatos en el papel. Luego, tenían que ingresar manualmente toda esa información en una computadora, un proceso que no sólo era increíblemente lento, sino que también estaba plagado de errores.

“Teníamos que entrar los datos de inmediato, antes de que se nos olvidara lo que habíamos anotado”, explica Berumen, “y a veces ni siquiera podíamos leer nuestra propia letra. Pasábamos más tiempo ingresando datos que buceando. Después de otro viaje donde pasé horas y horas transcribiendo notas, pensé que seguir así era una locura”. Como Berumen confiaba tanto en su iPad, decidió buscar una manera de utilizarlo en sus exploraciones submarinas.

“El iPad era la opción ideal. Es fácil de usar y su sistema operativo es estable, dos cosas que uno necesita cuando está bajo el agua obteniendo datos importantes”.

Berumen y su equipo desarrollaron la carcasa iDive para llevar el iPad en sus inmersiones.* La carcasa está hecha de goma, varios tipos de policarbonato y metales fundidos. A las profundidades en que Berumen y su equipo suelen hacer su investigación, el dispositivo puede sentir la presión de unas cinco atmósferas. La carcasa iDive funciona de manera similar a una válvula de regulador, suministrando o liberando gas automáticamente para ajustar la presión interna. Gracias a esto, las funcionalidades del iPad, como la pantalla Multi-Touch, la cámara e incluso la conectividad Bluetooth, pueden trabajar en las profundidades del océano.

“El océano sigue siendo un gran desconocido, pero el iPad y la carcasa iDive nos permiten descubrir algunos de sus misterios”.

El equipo también desarrolló una app que transformó la manera en que recopilan datos. Ahora, cargan una pantalla con imágenes de diferentes especies de peces y las cuentan tocando las fotos, en lugar de hacer marcas en el papel. Esto les permite simplificar enormemente su recopilación de datos cuando están catalogando alrededor de 100 especies en una sola inmersión. Si encuentran una nueva especie, utilizan la cámara del iPad para tomar una foto, y una vez que están de vuelta en tierra firme, los científicos transfieren todos los datos en cuestión de segundos. De este modo ahorran un tiempo muy valioso y la información que recopilan es mucho más precisa.

“Tengo mucha curiosidad por ver cómo otras personas usarán esta tecnología”.

Una reducción en el número de peces puede significar que una región está en peligro, mientras que la presencia de nuevas especies pueden indicar el crecimiento de un arrecife. Los datos recopilados por Berumen y su equipo a través del iPad proporcionan información y orientación fundamental para preservar los océanos de todo el mundo.

Para Berumen, poder utilizar el iPad bajo el agua abre todo un mundo de posibilidades. “Imaginamos algunas formas útiles de usar iDive, pero seguro habrá muchas más”, señala. La seguridad se verá mejorada a medida que los buzos usen el iPad para comunicarse con otros buzos o con el barco. Los buzos comerciales pueden disfrutar de una película o un libro mientras esperan en la parada de descompresión. En el futuro, las apps podrían ayudar a perfeccionar las técnicas de buceo o permitir una “ciencia ciudadana”, donde cualquier persona pueda contar especies y contribuir con sus datos a la ciencia. “O tal vez alguien sólo se sumergirá para documentar su luna de miel”, agrega Berumen. “Hay un sinfín de usos para el iPad bajo el agua, desde seguridad e investigación, hasta comunicación y personas que simplemente desean pasar un buen rato”.

“El 71 por ciento del planeta está cubierto de agua, y ahora el iPad puede llegar allí. Esto nos dará más posibilidades de las que hemos soñado”.

Volver a la superficie