Trabajamos para eliminar las sustancias tóxicas de nuestros productos y procesos.

Seguimos liderando la industria en cuanto a reducción o eliminación de sustancias tóxicas para proteger la salud de las personas y el medio ambiente. Diseñamos nuestros productos con menos sustancias nocivas y hacemos todo lo posible para asegurarnos de que siga siendo así. Además, nuestros proveedores deben cumplir con nuestra especificación de sustancias restringidas, que va más allá del mínimo requerido por la ley.

Un trabajador en Shanghai, China, inspecciona de cerca una pantalla de MacBook Pro.

Ningún producto debe ser riesgoso para tu salud. O la de otros.

Mejor para el medio ambiente.

Los correctos procesos de fabricación y el reciclaje responsable reducen las sustancias tóxicas en nuestra cadena de suministro, lo que ayuda a mantener la tierra, el aire y el agua libre de contaminantes. Hemos establecido nuestro propio estándar para dejar de usar muchas sustancias tóxicas que dañan nuestro medio ambiente y esperamos que otros sigan nuestro ejemplo.

Mejor para las personas que los usan.

Nadie pasa más tiempo con un producto Apple que un cliente de Apple. Al reducir al mínimo o eliminar totalmente muchas sustancias tóxicas, nos aseguramos de que cada producto se pueda usar con seguridad, año tras año. Nuestros cables de corriente no tienen PVC ni ftalatos, nuestras pantallas táctiles no contienen arsénico, y nuestras fundas y carcasas están libres de BFR. Ninguna otra compañía hace tanto por mantener sus productos libres de tantas sustancias tóxicas.

Mejor para las personas que los hacen.

Apple se compromete a ofrecer condiciones de trabajo seguras para las personas que fabrican nuestros productos. Muchas sustancias tóxicas están restringidas no sólo en los productos, sino también en los procesos de fabricación. Además, nuestros proveedores saben que nos tomamos esto muy en serio. Nuestra Especificación de Sustancias Restringidas los obliga a demostrar el cumplimiento, y los somete a pruebas de terceros.

Nos comprometemos a mantener a nuestros trabajadores a salvo de sustancias tóxicas.

Las sustancias tóxicas más peligrosas.

Mercurio

Eliminado de nuestros monitores desde 2009.

Plomo

Empleado anteriormente en el cristal de las pantallas y en las soldaduras. Eliminado completamente en 2006.

Arsénico

Empleado tradicionalmente para lograr claridad en el cristal. El cristal de nuestras pantallas no contiene arsénico desde 2008.

PVC

Sigue siendo ampliamente utilizado por otras empresas en computadoras, cables y cables de corriente. Comenzamos a eliminar el cloruro de polivinilo (PVC) en 1995.*

BFR

Los retardantes de llama bromados (BFR) son compuestos tóxicos que se añaden a carcasas de plástico, circuitos electrónicos y conectores. Eliminados de nuestros productos en 2008.

Ftalatos

Un grupo de químicos conocidos como disruptores endocrinos utilizados para ablandar los plásticos en cables y cables de corriente. Completamos su eliminación de los cables en 2013.*

Diseñamos nuestros productos con materiales más ecológicos.

El diseño de productos más ecológicos implica tener en cuenta el impacto ambiental de los materiales utilizados para crearlos. Desde el cristal, el plástico y el metal en nuestros productos, hasta el papel y la tinta en nuestros empaques, somos conscientes de cómo estos materiales afectan a nuestros productos, así como al medio ambiente. Seguimos liderando la industria en cuanto a la reducción o eliminación de sustancias nocivas para el medio ambiente, y nos esforzamos continuamente por hacer que nuestros productos sean lo más limpios y seguros posible.

Las pruebas para detectar tóxicos comienzan en casa.

Trabajamos de cerca con nuestros proveedores para asegurarnos de que nuestros productos no contengan las sustancias dañinas que especificamos, y nos esforzamos mucho para confirmarlo. De hecho, esa es la misión del Laboratorio de Pruebas Ambientales que construimos en nuestra sede en Cupertino. Allí, sometemos los componentes de nuestros productos a un riguroso análisis, que incluye espectroscopia de fluorescencia de rayos X y cromatografía iónica, para ver literalmente de qué están hechos.

La cromatografía iónica es sólo uno de los diversos métodos que nuestro Laboratorio de Pruebas Ambientales utiliza para garantizar la seguridad de nuestros productos.