“La única manera de lograr lo que queríamos era tener este proceso de trabajo basado en Logic para compartir ideas de canciones.”

The Killers: Sesiones virtuales

Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas, a menos que sea el tan esperado álbum de The Killers “Day & Age”. Los comentarios positivos previos al lanzamiento del álbum, las giras constantes de la banda y los fans internacionales garantizaron que “Day & Age” no pasara desapercibido.

Mucho antes del lanzamiento,“Day & Age” ya estaba saliendo de Las Vegas en la forma de piezas y bits digitales, ya que la banda (Brandon Flowers, voz y teclados; David Keuning, guitarra; Mark Stoermer, bajo, y Ronnie Vannucci, batería) enviaba por correo electrónico archivos de Logic con ideas de canciones para el álbum al productor Stuart Price en Londres.

Este intercambio entre Las Vegas y Londres fue idea del productor Price (usuario de Logic por mucho tiempo), el baterista Vannucci (reciente, pero devoto usuario de Logic) y el músico de gira de la banda, Ted Sablay, quien comenzó a enviar sesiones de GarageBand de The Killers a Price a través de iDisk, antes de que las trabajaran en Logic como parte se su proceso de grabación de forma remota.

The Killers
Dave Keuning, guitarrista de The Killers, creando. Foto: Torey Mundkowsky.

“Una vez que decidimos trabajar juntos, se nos presentó el problema geográfico, ya que ellos estaban en Las Vegas y yo en Londres”, dice Price. “Además, cada vez que hablaba con ellos, estaban en Panamá, Hawaii o Sudamérica”.

Cuando Price sugirió que trabajaran juntos de forma remota para escribir las canciones del álbum, también se le ocurrió cómo podrían hacerlo. “En la banda hay una una mezcla de personas, algunos con una visión más técnica y otros con una más musical. Por eso necesitábamos una plataforma común que fuera potente y fácil de usar. Durante los últimos siete años he sido un usuario de Logic, por lo que dije: ‘Usemos Logic’”.

Momentos de sótano

Price dice que la banda creció con el uso de la composición remota. “La única manera de lograr lo que queríamos era tener este proceso de trabajo basado en Logic. Si alguien tenía incluso la mitad de una idea, una melodía o parte de una canción, podía enviármela. Muchas veces la rehacía o embellecía en mi estudio, la probaba y la enviaba de vuelta esa misma noche. Teníamos este tipo de cosas espontáneas, lo que era muy parecido a estar en la misma habitación. Así fueron creadas y grabadas muchas de las ideas para las canciones”.

Juntos pero separados, suena como una orientación creativa precaria, pero Vannucci dice que se adaptó perfectamente a The Killers. “A veces cuando estás en la habitación con cuatro personas diferentes, puedes sentir que no estás listo para conectarte o para ser creativo”, dice. “Ese momento a veces te llega a las tres de la mañana, cuando estás solo en el sótano”.

Si la noche fue el momento adecuado para escribir “Day & Age”, representó un cambio radical en la forma en que la banda escribió y grabó su primer álbum “Hot Fuss”, para el cual se juntaban en sesiones de ensayo luego del trabajo, seis días a la semana, en el sofocante garaje de Vannucci en Las Vegas. Adoptando con entusiasmo el nuevo proceso de trabajo digital (sin perder el garaje de Vannucci), la banda comenzó a grabar demos en febrero de 2008, poco después de regresar de la gira de su segundo álbum, “Sam’s Town”. Durante seis meses, compusieron, compartieron y volvieron a componer. Cada miembro de la banda grabó sus ideas en Logic y luego las compartió por correo electrónico a través de iDisk con los demás y con Price, quien añadió bucles de percusión, líneas de teclado y otros efectos a las canciones que más le gustaban, antes de enviarlas de vuelta.

Por su parte, Price lo mantuvo simple. “Yo era muy consciente desde el principio del proyecto de que si empezaba a trabajar de forma poco tradicional sólo iba a crear problemas, ya que iba a estar saltando todo el tiempo entre componentes y plicas de mezclas, y enviándoselas a ellos”, comenta. “Así que desde el principio, usé instrumentos de software para escribir las ideas con el fin de que las sesiones se abrieran y reprodujeran exactamente igual sin tener que depender de una mezcla externa. Esto continuó así hasta que realmente entramos al estudio”.

En el estudio

La composición de canciones a larga distancia funcionó tan bien que, para el momento en que The Killers y Price entraron a grabar al nuevo estudio de Las Vegas, ya tenían una idea muy sólida de hacia dónde se dirigían con el álbum.

“Fue una manera muy eficaz de trabajar porque, inevitablemente, se pierde tiempo cuando están todos en una misma sala”, señala Vannucci. “Todos sabíamos lo que era sentarse en un estudio con cuatro o cinco grandes canciones, esperando por el resto del álbum. Pero cuando finalmente estuvimos todos en una sala, en realidad teníamos 40 ideas de canciones diferentes”.

A la hora de producir los cortes finales para el álbum, The Killers y Price siguieron dos reglas generales: mantener viva en la mezcla final la calidad espontánea de los demos y limitar sus sesiones de estudio estrictamente por el reloj.