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ACTUALIZACIÓN 01 junio 2021

Las ganadoras del Swift Student Challenge de la WWDC21 de Apple programan para cambiar al mundo

Damilola Awofisayo, Gianna Yan y Abinaya Dinesh
Las ganadoras del Swift Student Challenge (desde la izquierda) Damilola Awofisayo, Gianna Yan y Abinaya Dinesh usan la tecnología de Apple para abordar problemas desafiantes y ayudar a la próxima generación a hacer lo mismo.
Cuando la Conferencia Mundial de Desarrolladores de Apple de 2021 se reúna por segunda vez en formato totalmente virtual, un grupo muy especial de jóvenes (350 ganadores del Swift Student Challenge de 35 países y regiones) se encontrarán entre los millones de asistentes del mundo.
Las ganadoras fueron seleccionadas como parte del desafío para estudiantes de la WWDC anual de Apple, donde cada una demostró sus habilidades para programar y resolver problemas al presentar un proyecto original en Swift Playground y conseguir así su lugar.
“Cada año, nos sentimos inspirados por el talento y el ingenio que vemos en nuestros candidatos del Swift Student Challenge”, expresa Susan Prescott, la vicepresidenta de Worldwide Developer Relations y Enterprise and Education Marketing para Apple. “Este año, nos sentimos muy orgullosos de que se hayan postulado y ganado más mujeres jóvenes que nunca, y nos comprometemos a hacer todo lo posible para fomentar este progreso y alcanzar una verdadera paridad de género”.
En este grupo hay tres jóvenes que no sólo están usando la tecnología para resolver problemas del mundo real, sino que trabajan activamente para enseñar a la próxima generación a hacer lo mismo. Están abriendo su propio camino y, al mismo tiempo, se aseguran de que otras personas tengan las herramientas para seguir sus pasos. Y todo esto antes de haber terminado el bachillerato.
Gianna Yan
Gianna Yan empezó a crear apps cuando tenía 13 años y espera algún día trabajar en la intersección de la justicia social y la tecnología.
Cuando se desató la pandemia, los abuelos inmunocomprometidos de Gianna Yan tuvieron dificultades para conseguir que les entregaran suministros esenciales, como alimentos, en su casa en Hawái.
“Mi hermana y yo nos sentimos especialmente motivadas a ayudar porque estábamos muy lejos y no podíamos estar físicamente allí”, comenta Yan, de 16 años, quien vive en Oakland, California.
Así que crearon Feed Fleet, una app que conecta voluntarios con personas en riesgo para entregar productos esenciales directamente en la puerta de sus casas. Y Yan no se detuvo allí.
Yan se unió a The Farmlink Project, una organización sin fines de lucro creada por estudiantes que ayuda a granjas a conectar los excedentes de su producción con bancos de alimentos. En tan sólo un año, el proyecto ha redirigido más de 13 millones de kilos de alimentos.
Yan también está diseñando una app que ayudará a estudiantes a reportar incidentes de agresión sexual en los campus y otra que ayudará a las mujeres con los autoexámenes de cáncer de mama y la detección de enfermedades cardiacas. Y estos son únicamente los proyectos que ha desarrollado durante la pandemia.
Yan comenzó a explorar cómo usar la tecnología para hacer el bien a sus 13 años, cuando creó una app web que tenía como objetivo aumentar la participación y el compromiso cívico durante las elecciones entre millennials. Ganó un desafío de apps del Congreso, lo que llevó a Yan a conocer y conversar con la congresista Barbara Lee.
“Luego de esa charla, en la cual hablamos sobre la brecha digital dentro de nuestra ciudad de Oakland, comencé mi propio taller para enseñar a estudiantes BIPOC (negros, indígenas y personas de color) de primaria cómo programar”, comenta Yan.
Desde ese entonces, ha enseñado a casi 100 estudiantes los conceptos básicos de la programación a través de su taller, Encode Change.
“Si incentivamos a la próxima generación con énfasis en la diversidad, continuaremos acelerando la innovación dentro de la tecnología”, afirma Yan. “Creo que es importante que personas de diversos orígenes puedan hacerse escuchar para que podamos identificar mejor los problemas que más afectan a nuestro mundo”.
Abinaya Dinesh
Abinaya Dinesh ha ayudado a otras jóvenes a descubrir los conceptos básicos de la programación y el aprendizaje automático en su ciudad natal de North Brunswick, Nueva Jersey.
Abinaya Dinesh, de 15 años, es una apasionada de la intersección entre la medicina y la tecnología, algo que se volvió personal para ella el año pasado.
“Fui a un gastroenterólogo y me diagnosticó trastorno del suelo pélvico”, explica Dinesh, “pero luego no me dijo qué podía hacer para mejorar”.
A raíz de esto, Dinesh, que vive en North Brunswick, Nueva Jersey, creó una app llamada Gastro at Home que espera lanzar en el App Store este verano. La app ofrece a las personas con trastornos gastrointestinales una forma de acceder a información y recursos, especialmente porque a veces no es fácil hablar de ese tipo de enfermedades.
Durante el año pasado, Dinesh también inició su propia organización sin fines de lucro, Impact AI, para fomentar el aprendizaje y las prácticas éticas en inteligencia artificial entre los jóvenes. Como parte de ese proyecto, lanzó un programa escolar de ocho semanas, llamado Girls in AI, para enseñar a mujeres jóvenes los conceptos básicos de la programación y el aprendizaje automático.
“Me encanta enseñar”, expresa Dinesh. “Mostrar a la próxima generación que esta tecnología existe y puede llevar a grandes avances en la medicina y la sociedad es muy importante. Y me enorgullece que, cuando terminó el programa, estudiantes del último año que se estaban postulando para la universidad vinieron a decirme que habían cambiado de carrera a raíz de esta experiencia”.
Luego de terminar la secundaria, Dinesh tiene la vista puesta en la facultad de medicina o en un título en ciencias de la computación, para así seguir descubriendo nuevas formas de usar la tecnología para hacer avanzar el campo de la medicina.
“Creo que es importante que sigamos empujando los límites de lo que es posible”, expresa Dinesh, “porque nadie lo va a hacer por nosotros”.
Damilola Awofisayo
Damilola Awofisayo comenzó su propio hackatón y ahora enseña a otras jóvenes a programar a través de talleres y programas de beca.
A Damilola Awofisayo, de 17 años, de Woodbridge, Viriginia, le encantan los hackatones, que son eventos donde los programadores se juntan a crear software con estrictas limitaciones de tiempo. Pero luego de postularse a algunos el año pasado y no entrar, ella y una amiga decidieron empezar el suyo propio.
El resultado fue TecHacks, una organización sin fines de lucro que expresa que su misión es “ofrecer un entorno de apoyo para que niñas de todo el mundo creen, resuelvan problemas y muestren sus talentos junto con otras mujeres de ideas afines con las que competir y trabajar”.
Abierta a mujeres y personas no binarias, el primer hackatón de la organización, en agosto de 2020, juntó de forma virtual a más de 800 participantes de más de 60 países. El alcance internacional era especialmente importante para Awofisayo, que nació en Estados Unidos, pero pasó parte de su infancia en Nigeria.
“Empezamos TecHacks con la idea de que sabemos lo que nos gusta, lo que no nos gusta, y sabemos que podemos mejorar las cosas para las niñas en particular”, explica Awofisayo. “También he podido incorporar a otras niñas nigerianas a nuestro equipo de TecHacks. Es importante para mí seguir inspirando personas no sólo de Nigeria, sino de otros países que no han tenido las mismas oportunidades que tenemos aquí”.
Además de planear el próximo hackatón de TecHacks en agosto, Awofisayo ayuda a la organización a llevar adelante talleres de programación y un programa anual de becas. También está trabajando en una app de lengua de señas estadounidense, que espera poder lanzar en el App Store a fines de año.
En cuanto a la vida luego de la secundaria, Awosifayo espera estudiar tanto ciencias de la computación como ciencias políticas, para ayudar a producir un cambio donde esas disciplinas se cruzan.
“Las innovaciones tecnológicas avanzan a una velocidad increíble”, comenta. “Sin embargo, no se habla lo suficiente sobre equidad ni sobre cómo tales innovaciones deben ayudar a personas de todos los orígenes. Pero cuando aumentas el número de niñas en tecnología, también verás un cambio en los problemas que se abordan y las soluciones, y me emociona ser parte de eso”.
Apple se enorgullece de apoyar y promover a la próxima generación de desarrolladores a través de su programa anual para estudiantes de la WWDC. Durante las últimas tres décadas, miles de estudiantes han perfeccionado sus habilidades y se han conectado con otros programadores de todas las edades. Estos estudiantes continuaron cultivando carreras largas y exitosas, fundaron startups financiadas con capital de riesgo y crearon organizaciones sin fines de lucro que usan la tecnología para construir un mejor futuro.
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La ganadora del Swift Student Challenge de la WWDC21

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