La simplicidad no es algo sencillo.

La simplicidad suele asociarse con el minimalismo. Pero la verdadera simplicidad es mucho más que la ausencia de desorden o adornos. Es dar la solución adecuada en el lugar y el momento justos. Es dar sentido a la complejidad. Es hacer que las cosas funcionen sin más. Es tener algo en la mano por primera vez y saber cómo usarlo. Eso es la simplicidad.

iOS 7 es simplicidad en estado puro.

Todo el sistema tiene una nueva estructura mucho más clara. Hemos diseñado la interfaz para que tenga el menor protagonismo posible. También hemos eliminado los adornos superfluos y las barras y botones innecesarios. Como hemos quitado los elementos que no aportaban nada, ahora puedes centrarte en lo que de verdad importa: tu contenido.

Un gran diseño se reconoce al primer toque.

Valoramos la funcionalidad por encima de todo. No añadimos prestaciones solo porque sea posible desde el punto de vista tecnológico. Lo hacemos cuando son verdaderamente útiles. Y siempre de forma que tengan sentido. La nueva prestación Centro de Control de iOS 7 es un buen ejemplo de todo esto, porque con solo deslizar el dedo tienes acceso instantáneo a las funciones que más usas.

Para diseñar iOS 7 hemos partido de todo aquello que ha enamorado a millones de personas, y lo hemos hecho aún más intuitivo y fácil de usar. Así las tareas de cada día se convierten en cosas que realmente apetece hacer. Y por supuesto, sabrás usar iOS 7 desde el primer momento sin necesidad de volver a aprender nada. Por ejemplo, la pantalla de inicio sigue siendo la tuya y funciona igual. La diferencia es que ahora aprovecha mejor la pantalla Retina y el espacio que hay debajo.

La tecnología será más humana o no será.

Ocurre solo cuando un producto está realmente bien diseñado. Es decir, cuando no tienes que adaptarte a la tecnología porque es la tecnología la que se adapta a ti. Entonces conectas con ese producto. De repente, se convierte en mucho más que un simple dispositivo. iOS 7 provoca esa conexión. La manera de interactuar es dinámica, las animaciones parecen reales y todo fluye de una forma tan sorprendente como natural. Abre la app Tiempo y lo entenderás: el granizo rebota en el texto, la niebla cubre por momentos la pantalla y el resplandor de los rayos anuncia la tormenta. Consultar el tiempo en iOS 7 es como asomarse a la ventana.

Entra en una nueva dimensión. En varias, de hecho.

iOS 7 aprovecha al máximo la tecnología del iPhone, el iPad y el iPod touch para hacer que la experiencia de usarlos sea aún mejor. Las distintas capas funcionales ayudan a crear una sensación de profundidad y también a establecer un orden y una jerarquía. El efecto translúcido permite poner en contexto todo lo que haces. Y las nuevas animaciones y movimientos hacen que hasta las tareas más sencillas resulten amenas.

Ningún detalle es solo un detalle.

Hay todo un mundo entre lo que simplemente funciona y lo que da gusto usar.
Entre «lo que pasa» y «lo que queda». Y la diferencia está en los detalles: por pequeños
que sean, convierten algo en fascinante. A veces pueden pasar desapercibidos,
pero siempre están ahí y son una de esas cosas que le dan sentido a todo.
Y también una de esas cosas que hacen que Apple sea tan Apple.

Todo ha sido pensado una y otra vez. Y otra vez.

En iOS 7 hemos diseñado cada detalle a conciencia. Puliendo la tipografía píxel a píxel, volviendo a dibujar cada icono a partir de un nuevo sistema de cuadrículas, respetando a rajatabla una paleta de colores muy precisa y remasterizando los avisos sonoros para que sean más inconfundibles y agradables si cabe. De manera aislada, son detalles que quizá nunca habrías esperado o incluso necesitado, pero en conjunto hacen que todo tenga más sentido, que todo sea más armonioso. El resultado no se explica, se disfruta.

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Compruébalo tú mismo.

Echa un vistazo al nuevo diseño de las apps integradas en iOS 7.