Los productos Apple están diseñados para hacer cosas increíbles. Y para mantener tu privacidad.

En Apple creemos que la privacidad es un derecho humano fundamental.

Tus dispositivos Apple guardan mucha información personal, y tienes todo el derecho del mundo a mantenerla en privado.

Tu frecuencia cardiaca después de salir a correr, las noticias que lees cada mañana, el bar donde te has tomado un café, los sitios web que visitas, las personas a las que llamas por teléfono, escribes emails o envías mensajes…

Todos los productos Apple están diseñados para mantener tu información a salvo: solo tú decides qué compartes y con quién.

Hemos demostrado muchas veces que disfrutar no significa renunciar a la privacidad ni a la seguridad. Sino todo lo contrario.

Solo tú puedes acceder a tus dispositivos.

Puedes protegerlos con un código de seis dígitos, muy difícil de averiguar porque ofrece un millón de posibles combinaciones. Otra opción es configurar Touch ID o Face ID, las dos tecnologías de seguridad para dispositivos personales más avanzadas que existen. Y, por si fuera poco, puedes crear una contraseña alfanumérica todo lo complicada que quieras.

Tus datos personales. Todos tuyos.

Cuando hagas una foto, preguntes a Siri o sigas una ruta por la calle, puedes tener la tranquilidad de que Apple no venderá tu información personal a anunciantes ni otras organizaciones.

Transacciones seguras con Apple Pay.

Apple Pay es la forma más segura y privada de pagar en tiendas, apps y sitios web. Como no registramos lo que compras, no podemos crear un historial de transacciones. Y para que los datos de tu tarjeta de crédito estén protegidos, los convertimos en un código único que aislamos del resto de tu dispositivo iOS. Cuando haces compras, ni Apple ni tu dispositivo comparten los números de tu tarjeta de crédito con los comercios.

Mejores prestaciones. La misma privacidad.

Siempre que usamos tus datos para mejorar la experiencia con tus dispositivos, nos preocupamos de mantenerlos a salvo. Un buen ejemplo es nuestro uso pionero de la privacidad diferencial, un sistema que mezcla tus datos y los combina con los de millones de usuarios. Así vemos tendencias generales en vez de resultados específicos que se puedan asociar contigo. Estas tendencias nos ayudan a identificar, por ejemplo, las mejores sugerencias de QuickType y las cifras de consumo de energía en Safari.

Tanto si los guardas como si los envías, tus datos están protegidos.

Cuando pagas en el súper con Apple Pay, envías un iMessage a un amigo o haces una llamada FaceTime, tus datos están completamente cifrados. Y lo mismo pasa con la información personal que guardas en tu dispositivo. Por ejemplo, los datos que se utilizan para identificarte con Touch ID y Face ID se convierten en una representación matemática que está protegida en el Secure Enclave de tu dispositivo. iOS y las apps no pueden acceder a ellos, y tampoco se almacenan en los servidores de Apple ni se hacen copias de seguridad en iCloud.

Tus apps, tus normas.

Los desarrolladores de apps están obligados a seguir unas directrices muy estrictas diseñadas para proteger tu privacidad. Si detectamos que alguna app las incumple, instamos al desarrollador a que lo solucione. Si no lo hace, lo expulsamos del App Store. Si una app quiere acceder a información personal de tu dispositivo, como fotos o contactos, tiene que pedirte permiso. Y puedes cambiar estos permisos siempre que quieras.